Cuando se habla de una carrera , la primera imagen que llega a la cabeza es la de una institución, ya que no se puede ser médico, sin estudiar medicina, no se puede ser abogado , sin estudiar derecho, no se puede ser ingeniero , sin estudiar ingeniería… Pero si se puede ser periodista sin estudiar periodismo.
Los periodistas nacemos como esa marca, es algo innato, el gusto por escribir, por leer, por ir más allá de los que se tiene al frente, por relacionarnos con la gente, por querer saber cada día más y más , no se aprende en una institución, se pueden aprender métodos o técnicas para mejorar esta labor. Pero el amor que se construye realizando esta profesión no se aprende, simplemente se siente y se expresa.
Uno de los problemas del periodismo es que no se sabe escuchar, la gente siempre tiene algo más que decir, los periodistas hoy en día se limitan a oír los que les interesa publicar y lo que podría ser una buena “chiva”, no existe una investigación, no se mira hacia donde nadie más ha logrado mirar . No existe un interés profundo por llegar al corazón de la historia. Hoy en día el oficio del periodismo se convirtió en una guerra; quien saca el mejor titular, quien publica primero la noticia….
Pero eso no es ser buen periodista, el estar en el momento que se debe y a lo hora, donde ocurre el hecho no siempre hace que la historia sea la mejor, ni que la noticia rompa cadenas. Lo que nos llega al corazón y nos hace reflexionar, sobre esta realidad que vivimos días a día, y en como mostrarla se llama periodismo.Pero estamos tan acostumbrados a oi las mismas historias que ya nada nos impacta.
Pero oír, ver, leer una historia cargada de realidad, genera la posibilidad de crear cambios y ver la vida de otra manera.
De todos los géneros que abarca el periodismo, construir una crónica, hace la diferencia. Pero no contar una historia por contar. Al narrar una historia se debe ser minucioso en el momento de narrarla ya que el espectador, lector u oyente, se siente viviéndola en carne y hueso. Que pueda sentir, olor lo mismo que el personaje de la historia. Tal como lo afirma Leila Guerrero en 'Arbitraria', el periodista debe ser un ser humano, que corre por cada historia, capaz de captar todo, de sentirlo todo; sin miedo de adentrarse en el alma del relato, valeroso para encontrarse con lo desconocido, incluso con lo aburrido.
El buen periodista no debe perder el norte de su carrera, el hecho de informar, abre la posibilidad de generar cambios positivos. Todo periodista debe dejar una huella.
Mucho ojo con la redacción. La última frase es una buena reflexión, pero ten mucho cuidado, te falta orden y un sello tuyo en el texto, ir más allá de lo que dice Leila, a quien apenas mencionas equivocando su apellido.
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